El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, informó este jueves que las fuerzas armadas de su país, en conjunto con Israel, han logrado desarticular por completo la flota de submarinos de la República Islámica de Irán. En el marco de la operación denominada “Furia Épica”, el jefe del Pentágono aseguró que los once sumergibles con los que contaba Teherán han “desaparecido” y que sus principales puertos militares han quedado inhabilitados tras casi tres semanas de intensos bombardeos y combates navales.
Según el balance entregado por Washington, la flota de superficie iraní también ha sufrido daños críticos, con más de 120 buques de guerra hundidos o inutilizados, lo que la deja fuera de combate como un factor relevante en el conflicto. Hegseth subrayó que el enfoque de la actual contienda no busca la “construcción de naciones”, sino la destrucción de amenazas directas mediante una estrategia de precisión absoluta sobre las capacidades navales y el programa nuclear del régimen iraní.
En cuanto al poder de fuego terrestre, el secretario de Guerra afirmó que la capacidad de Irán para fabricar nuevos misiles balísticos y drones suicidas (kamikazes) se ha reducido en un 90%. Aunque reconoció que los ataques iraníes persistirán, enfatizó que la intensidad de los mismos ha disminuido drásticamente debido al “golpe más duro” recibido por su industria militar. El alto mando estadounidense calificó estos avances como una victoria bajo los términos impuestos por la Casa Blanca.
Pese a los éxitos reportados, el Pentágono evitó fijar una fecha para el cese de las hostilidades, contradiciendo las proyecciones iniciales del presidente Donald Trump que situaban la duración del conflicto entre cinco y ocho semanas. Hegseth concluyó que el fin de la operación será determinado exclusivamente por el mandatario estadounidense una vez que se considere garantizada la seguridad de sus ciudadanos e intereses estratégicos en la región de Medio Oriente. (NP-Gemini-Emol-Agencias)




