Las aguas del Pacífico Oriental se han convertido en el escenario de una guerra abierta contra el narcotráfico, ejecutada con una contundencia sin precedentes por las fuerzas armadas de Estados Unidos. Este lunes, el Comando Sur informó el hundimiento de una lancha rápida y la muerte de sus dos tripulantes, calificados oficialmente como «narcoterroristas».
El ataque, cuyos registros fueron difundidos por la propia institución en redes sociales, forma parte de la ofensiva denominada «Lanza del Sur». Según el reporte oficial, la acción contó con la autorización expresa del secretario de Guerra, Pete Hegseth, consolidando una política de «tolerancia cero» que prioriza la neutralización letal sobre la captura.
OPACIDAD Y BAJAS
A la fecha, las operaciones similares lideradas por Washington han resultado en la eliminación de más de 30 embarcaciones y el fallecimiento de más de un centenar de personas. No obstante, la estrategia ha levantado críticas por la falta de transparencia: hasta ahora, Estados Unidos no ha revelado las identidades de los fallecidos ni el volumen de estupefacientes incautados en estos procedimientos.
Este hermetismo ya enfrenta cuestionamientos legales. Una familia colombiana, representada por el abogado del presidente Gustavo Petro, denunció recientemente que un pescador civil falleció en un operativo similar el pasado septiembre, lo que pone en duda la precisión de los ataques en aguas internacionales.
TENSIÓN POLÍTICA EN BOGOTÁ Y CARACAS
El incidente ocurre en un momento de máxima fricción diplomática en el continente. Hace solo una semana, el presidente Donald Trump lanzó duras advertencias hacia la región:
Venezuela: Instó a Nicolás Maduro a dejar el poder, tras el reciente ataque terrestre de EE.UU. a zonas de atraque en territorio venezolano.
Colombia: Arremetió contra Gustavo Petro, calificándolo de «alborotador», justo cuando el mandatario colombiano cuestiona la legalidad de estas intervenciones militares en el mar.
El despliegue de la «Lanza del Sur» no solo busca frenar el flujo de drogas, sino que envía un mensaje político directo desde la Casa Blanca hacia los gobiernos sudamericanos que desafían su línea estratégica. (NP-Gemini-Emol)





