Un ataque perpetrado por un dron ruso en la ciudad de Ternivka impactó este domingo un autobús que transportaba a trabajadores mineros hacia sus hogares, provocando la muerte de quince personas. La empresa energética DTEK y el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania confirmaron que el impacto generó un incendio de gran magnitud y dejó además a ocho empleados con heridas de gravedad. El comisionado de Derechos Humanos del Parlamento ucraniano, Dmytro Lubinets, calificó la agresión como un acto de terrorismo deliberado contra civiles que no participan en las hostilidades.
La ofensiva rusa de las últimas veinticuatro horas se extendió a múltiples puntos estratégicos, afectando gravemente la infraestructura civil y logística del país. En la región de Zaporizhzhia, las autoridades locales denunciaron un récord de más de mil bombardeos en un solo día, incluyendo un ataque contra un hospital de maternidad donde tres mujeres resultaron heridas. Asimismo, el presidente Volodymyr Zelensky informó sobre graves daños en la red eléctrica de Nikopol y Marhanets, así como ofensivas dirigidas contra el sistema ferroviario en las regiones de Dnipro y Sumy.
Esta nueva escalada de violencia ocurre en un momento político crucial, coincidiendo con el anuncio de una próxima cumbre diplomática de alto nivel. El mandatario ucraniano confirmó que participará en una reunión trilateral con representantes de Rusia y Estados Unidos, programada para los días 4 y 5 de febrero en Abu Dabi. Pese a la expectativa por este encuentro internacional, la intensificación de los ataques sobre objetivos civiles y recursos energéticos mantiene en alerta máxima a las organizaciones de emergencia en todo el territorio ucraniano. (NP-Gemini-La Tercera Agencias)





