La captura de Nicolás Maduro en Venezuela ha encendido las alarmas en Cuba, país que depende críticamente del crudo venezolano para sostener su precaria economía. Ciudadanos cubanos expresan un profundo pesimismo ante el 2026, anticipando que la pérdida de su principal aliado estratégico y proveedor de energía agravará la escasez y los apagones que ya afectan a la isla. La preocupación se suma a la confirmación de la muerte de 32 militares cubanos en Venezuela durante el operativo estadounidense, un hecho que debilita aún más la posición del gobierno de Miguel Díaz-Canel.
ADVERTENCIAS DE DONALD TRUMP Y EL IMPACTO DEL EMBARGO
Desde Washington, el presidente Donald Trump ha endurecido su retórica, asegurando que el régimen cubano está «a punto de caer» debido a su incapacidad para mantenerse a flote sin el subsidio venezolano. Aunque Trump ha minimizado la necesidad de una intervención militar directa, su administración mantiene una política de máxima presión. Los expertos señalan que, a diferencia de la crisis de los años 90 tras la caída de la Unión Soviética, Cuba carece hoy de un socio político con recursos suficientes para rescatar su economía de planificación centralizada.
UN ESCENARIO DE BAJA PRODUCTIVIDAD Y DESCONTENTO SOCIAL
En el último lustro, el PIB de Cuba ha retrocedido un 11%, dejando al gobierno sin divisas para servicios básicos y alimentos subvencionados. Con un consumo interno de 72.000 barriles de petróleo diarios y una producción local insuficiente, la isla se enfrenta a un mercado internacional al que no puede acceder por falta de fondos. Este panorama de asfixia económica, que ya detonó protestas históricas en 2021, mantiene a la población en un estado de incertidumbre mientras el liderazgo republicano en EE. UU. apuesta por el colapso definitivo del sistema comunista. (NP-Gemini-Emol)





