Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han reforzado sus operaciones de vigilancia y despliegue militar en las proximidades de la península de Yucatán y el Mar Caribe. Según reportes confirmados por fuentes de seguridad, la actividad incluye el uso constante de drones de alta tecnología, como el MQ-4C Triton, y aviones rastreadores de submarinos que monitorean las costas de los estados de Yucatán y Campeche. Esta movilización ocurre tras la operación militar estadounidense en Venezuela realizada el pasado 3 de enero y se suma a avisos de la Administración Federal de Aviación (FAA) sobre maniobras en el Pacífico que se extenderán hasta marzo.
El objetivo principal de esta vigilancia estratégica sería supervisar el flujo de crudo y productos petrolíferos que México suministra a Cuba. Especialistas en defensa señalan que Washington busca detectar si estas operaciones consisten en donaciones por afinidad política, lo cual, según la perspectiva estadounidense, podría vulnerar las reglas establecidas en el Tratado de Libre Comercio (TLC). La tensión radica en la falta de transparencia sobre si dichos envíos son transacciones comerciales o suministros gratuitos que alteran el equilibrio regional.
INCURSIONES Y MARCO ESTRATÉGICO
Esta es la segunda incursión de activos de guerra estadounidenses cerca de territorio mexicano documentada en el último año, tras el avistamiento de un buque en las costas de Quintana Roo en abril de 2025. Los sobrevuelos registrados, bajo códigos como BLKCAT5, evidencian un monitoreo nocturno exhaustivo que busca frenar el apoyo energético a la isla. Mientras tanto, el Pentágono mantiene operativos en el Caribe que ya han derivado en incidentes contra embarcaciones menores, en un contexto de máxima alerta por la influencia de potencias extranjeras en el hemisferio. (NP-Gemini-Proceso.mx)




