En un giro estratégico tras un mes de conflicto bélico, el Gobierno de Irán alcanzó acuerdos bilaterales con Pakistán y Tailandia para permitir el tránsito de buques petroleros a través del estrecho de Ormuz. La vía marítima, clave para el suministro global de crudo, permanecía cerrada por Teherán como represalia ante la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel en territorio iraní.
El primer anuncio oficial provino de Bangkok, donde el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, confirmó que las negociaciones con las autoridades iraníes aseguraron rutas de transporte protegidas para su país. No obstante, el premier advirtió que el conflicto se ha extendido más de lo previsto, por lo que instó a la ciudadanía a ajustar su estilo de vida ante la inminente volatilidad en los precios internacionales de los combustibles.
Por su parte, el viceprimer ministro de Pakistán, Ishaq Dar, calificó la apertura como un “gesto constructivo” y un “heraldo de la paz” para la región. El acuerdo estipula el paso diario de dos naves con bandera paquistaní, completando un total de 20 embarcaciones autorizadas. Dar enfatizó que el diálogo y la diplomacia, en coordinación con actores internacionales como el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, son la única vía para restablecer la estabilidad.
A pesar de este alivio parcial en el flujo de petróleo, la tensión en el golfo Pérsico se mantiene elevada mientras continúa la intervención militar de la coalición liderada por Washington. Analistas internacionales sugieren que estos permisos selectivos podrían ser una táctica de Teherán para aliviar la presión diplomática de naciones asiáticas, mientras mantiene el pulso estratégico contra las potencias occidentales. (NP-Gemini-Emol)




