El inicio de las obras del “Plan Escudo Fronterizo” en Chacalluta, supervisadas por el Presidente José Antonio Kast, ha activado diversas respuestas diplomáticas y políticas en los países vecinos. Mientras el Ejército de Chile despliega maquinaria pesada y 700 efectivos para asegurar 299 kilómetros de frontera mediante zanjas de tres metros, muros y tecnología de vigilancia, los gobiernos de Lima y La Paz analizan el impacto de esta medida en la estabilidad regional y los tratados vigentes.
En Perú, la respuesta inicial ha sido de cautela y respeto a la soberanía. El canciller Hugo de Zela afirmó que, al realizarse los trabajos estrictamente en territorio chileno, no existe una vulneración internacional, e incluso sugirió que la medida podría beneficiar a Perú al desincentivar los flujos migratorios irregulares de salida desde Chile. No obstante, el gobernador de Tacna, Luis Ramón Torres, solicitó formalmente al gobierno central evaluar medidas de seguridad similares o “incluso más eficaces” ante el despliegue técnico del lado chileno.
TENSIONES Y MATICES EN LA RELACIÓN CON BOLIVIA
En Bolivia, el escenario presenta una dualidad entre la postura oficial y las críticas de líderes históricos. El canciller Fernando Aramayo señaló que el refuerzo militar era un compromiso de campaña conocido y que no interrumpe el diálogo bilateral iniciado entre el Presidente Rodrigo Paz y su homólogo chileno. Esta sintonía política busca priorizar la integración económica y el control fronterizo mutuo tras décadas de distanciamiento diplomático.
REPAROS POR EL TRATADO DE 1904 Y CRÍTICAS DE EXMANDATARIOS
Sin embargo, figuras como el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé advirtieron que la militarización y las barreras físicas podrían contrastar con el derecho de “amplio y libre tránsito” reconocido a Bolivia en el Tratado de 1904. En una línea más dura, Evo Morales comparó las acciones de Kast con las de Donald Trump, acusando al mandatario chileno de “criminalizar” la migración y de enviar señales de hostilidad hacia naciones con las que existen deudas históricas de territorio y recursos.
El diario paceño La Razón también manifestó sospecha sobre el impacto que este cierre fronterizo tendrá en el reciente acercamiento entre La Paz y Santiago. Aunque ambos gobiernos han manifestado la intención de retomar relaciones plenas, la fortificación de la frontera norte se alza como un nuevo foco de atención que pondrá a prueba la agenda de integración y cooperación económica propuesta por la administración de Kast desde su investidura. (NP-Gemini-La Tercera)




