El arribo de Brandon Judd a la embajada de Estados Unidos en Santiago no ha sido el protocolo habitual de cortesía diplomática. En apenas semanas, el representante de la administración Trump ha pasado de las presentaciones oficiales a un enfrentamiento abierto con el Gobierno chileno, instalando una atmósfera de frialdad que no se veía en décadas entre ambas naciones.
El quiebre se hizo evidente tras las críticas del Presidente Gabriel Boric hacia Donald Trump durante sus giras internacionales (India y la COP30), donde calificó las posturas del republicano como un retroceso en materia climática e institucional. La respuesta de Judd fue inmediata y pública: se declaró «decepcionado» y acusó al Mandatario chileno de «dañar al pueblo de Chile» con sus dichos.
Este intercambio escaló rápidamente a nivel ministerial. El Gobierno chileno presentó una carta de protesta ante Washington, convirtiendo a Judd en el diplomático extranjero que más rápido ha recibido una amonestación de este tipo en la historia reciente de la Cancillería.
«Chile no necesita ningún ‘gran daddy’ que lo esté cuidando», sentenció la entonces candidata oficialista Jeannette Jara, en respuesta a lo que el Gobierno consideró una «intervención en asuntos internos» por parte del embajador.
COMUNICACIÓN CORTADA: DIAGNÓSTICO DE JUDD
En una reciente entrevista con El Mercurio de Antofagasta, el diplomático endureció su diagnóstico, asegurando que, desde la elección de Trump, el Presidente Boric ha «cortado casi toda comunicación» con Estados Unidos.
A pesar de que desde la Cancillería, la subsecretaria Gloria de la Fuente ha intentado bajar el perfil a la crisis —aludiendo a los 200 años de historia compartida y la vigencia del Tratado de Libre Comercio—, la demora en la entrega de las cartas credenciales de Judd ha sido interpretada por diversos analistas como una señal política del malestar de La Moneda.
EL FACTOR ELECTORAL
En medio de la segunda vuelta presidencial, Judd mantuvo una agenda activa que incluyó reuniones con ambos candidatos:
Jeannette Jara: Una cita calificada como «franca y respetuosa» por el embajador.
José Antonio Kast: Un encuentro enfocado en la «cooperación práctica» en seguridad y crecimiento.
Desde la oposición, las críticas apuntan a que el Ejecutivo está priorizando un «gustito ideológico» por sobre los intereses estratégicos del país, mientras que el oficialismo defiende la autonomía y la dignidad nacional frente a lo que consideran presiones indebidas del enviado norteamericano. (NP-Gemini-Emol)





