La estrategia exterior del presidente Donald Trump atraviesa un momento de alta tensión tras la negativa de sus principales aliados europeos a colaborar en la ofensiva contra Irán. En una serie de declaraciones contradictorias, el mandatario estadounidense ha alternado entre el anuncio de avances diplomáticos y amenazas de “aniquilación” total, mientras el orden global post Segunda Guerra Mundial evidencia un quiebre profundo. Países como España, Francia e Italia han cerrado su espacio aéreo y restringido el uso de bases militares para operaciones de la “Operación Furia Épica”, lo que ha desatado duras represalias retóricas desde la Casa Blanca.
El mandatario dirigió críticas directas a líderes como Pedro Sánchez y Keir Starmer, acusando al Reino Unido de falta de “coraje” por no involucrarse militarmente en el estrecho de Ormuz. Trump instó a las potencias europeas a resolver sus crisis de combustible por cuenta propia o comprar petróleo a EE. UU., sentenciando que su país no ofrecerá más ayuda logística a quienes no han sido “colaboradores”. Incluso figuras cercanas, como la italiana Giorgia Meloni, han tomado distancia al denegar permisos para vuelos que excedan los tratados logísticos vigentes.
CRISIS DE APROBACIÓN INTERNA
El costo político de la guerra ha impactado severamente la imagen de Trump en Estados Unidos:
- Desaprobación del conflicto: Según el Pew Research Center, un 62% de los ciudadanos rechaza el manejo presidencial de la guerra.
- Mínimo histórico: El portal Silver Bulletin reportó que la aprobación personal de Trump cayó al 40%, su cifra más baja hasta la fecha.
- Factores económicos: El malestar social crece debido al alza sostenida de los combustibles y el temor generalizado a una recesión económica derivada del gasto bélico.
TENSIÓN CON LA OTAN Y EL ESPACIO AÉREO
La decisión de España de cerrar su espacio aéreo a aviones involucrados en el conflicto marcó un precedente que fue seguido rápidamente por Francia. Ante esto, la administración Trump ha insistido en que su ejército “no necesita a nadie más” para cumplir sus metas, a pesar de tener ya apostadas cerca de 50,000 tropas en Medio Oriente. La Casa Blanca advirtió que “recordará” la postura francesa, especialmente tras las restricciones impuestas a los suministros militares destinados a Israel.
Finalmente, el gobierno estadounidense mantiene la presión sobre el estrecho de Ormuz, condicionando el apoyo futuro a la capacidad de los aliados de “aprender a luchar por sí mismos”. Mientras Washington asegura que el régimen iraní ha sido “esencialmente aniquilado”, la incertidumbre sobre una posible invasión terrestre y el impacto del shock energético global mantienen al mundo en vilo ante un escenario de inestabilidad sin precedentes. (NP-Gemini-Bio Bio Agencias)




