El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su país prevé finalizar las operaciones militares en territorio iraní en un periodo estimado de quince a veinte días. Según el mandatario, la decisión responde al cumplimiento de los objetivos estratégicos trazados por su administración, tras una serie de ataques que habrían desarticulado gran parte de la infraestructura de fabricación de misiles en dicha nación.
Durante su intervención, el líder republicano minimizó la necesidad de alcanzar un acuerdo diplomático previo a la salida de las tropas, argumentando que los daños estructurales causados tardarán décadas en ser reparados. Asimismo, Trump señaló que la seguridad del estrecho de Ormuz dejará de ser una prioridad operativa para Washington, sugiriendo que potencias como China y Francia deberán gestionar sus propios mecanismos de resguardo para el abastecimiento de crudo.
La declaración coincide con un incremento de la tensión en la zona, luego de que un petrolero kuwaití fuera impactado por un proyectil en el puerto de Dubái. Ante este escenario, el mandatario estadounidense instó a otros países a tomar el control de la ruta marítima, asegurando que la fase más compleja de la ofensiva militar ya concluyó y que el flujo de petróleo ahora depende de la intervención de las naciones interesadas.
REAPERTURA DEL ESTRECHO DE ORMUZ
A pesar del anuncio de retirada, la incertidumbre persiste sobre la estabilidad de las rutas comerciales, dado que Irán ha mantenido bloqueos selectivos como táctica de presión económica. La administración estadounidense enfatizó que, tras los recientes bombardeos a instalaciones clave, la capacidad de respuesta militar de Teherán se ha visto severamente disminuida, lo que facilitaría la transición hacia un nuevo esquema de seguridad regional liderado por otros actores internacionales. (NP-Gemini-Emol-Agencias)




