Un exhaustivo informe de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ha expuesto la compleja estructura de cooperación entre el exdictador venezolano Nicolás Maduro y el régimen de Irán. Basado en la inteligencia de 3.000 documentos oficiales, el dosier revela que Caracas se convirtió en una plataforma estratégica para que Teherán evadiera sanciones internacionales mediante una arquitectura financiera opaca. Esta red involucra fondos bilaterales y cuentas en paraísos fiscales como Dubái, Hong Kong y Panamá, canalizando recursos hacia empresas estatales iraníes de los sectores de energía y construcción naval.
La alianza trascendió lo económico para entrar en el terreno militar y nuclear. Según la DEA, Irán transfirió a Venezuela tecnología de drones (modelos ANSU-100 y ANSU-200) y misiles antibuque, mientras explotaba encubiertamente yacimientos de uranio en la Cuenca de Roraima, con reservas estimadas en 75.000 toneladas. Asimismo, se detectó la triangulación de tecnología nuclear y equipos de doble uso a través de Argentina entre 2006 y 2014, fortaleciendo el programa atómico iraní y alterando el equilibrio estratégico global.
El informe también califica a Venezuela como un centro crítico para organizaciones terroristas como Hezbollah y Hamas. La dictadura habría facilitado el lavado de dinero, el tráfico de armas y la emisión de al menos 15.000 pasaportes irregulares para operativos de estos grupos, conectándolos con redes criminales en la Triple Frontera y carteles mexicanos. Además, se confirmó la presencia de oficiales de la Guardia Revolucionaria Islámica en territorio venezolano para asesorar en labores de represión interna.
En el ámbito judicial, tras la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero, su defensa liderada por Barry J. Pollack busca anular los cargos alegando violaciones a la Quinta y Sexta enmienda. Pollack sostiene que el bloqueo de fondos de la OFAC impide que Maduro pague sus honorarios legales, vulnerando su derecho constitucional a una defensa efectiva. El juez Alvin Hellerstein citó a una audiencia clave para este 26 de marzo, donde se decidirá el futuro procesal del exmandatario, quien enfrenta una posible condena de cadena perpetua en Nueva York. (NP-Gemini-Infobae-Agencias)




