En la última jornada de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU (CSW), la delegación diplomática de Chile marcó un hito en su política exterior al respaldar una iniciativa de Estados Unidos que busca restringir la interpretación del término “género”. La propuesta del gobierno de Donald Trump pretende establecer formalmente que dicho concepto se entienda referido estrictamente a “hombres y mujeres” bajo una lógica de sexo biológico, sin connotaciones ligadas a la identidad de género.
La controversia escaló cuando las delegaciones de Brasil y Bélgica presentaron una “moción de no acción” (o no-action motion), un recurso técnico utilizado para bloquear la votación de una propuesta sustantiva. El argumento de estos países fue que la resolución estadounidense intentaba romper unilateralmente los consensos alcanzados en la histórica Conferencia de Beijing de 1995.
La votación de esta moción de bloqueo arrojó los siguientes resultados:
- A favor del bloqueo (Sí): 23 países (incluyendo a Brasil y Bélgica), quienes lograron impedir que la propuesta de EE. UU. fuera discutida.
- En contra del bloqueo (No): Chile, Estados Unidos, la República Democrática del Congo y Pakistán.
- Abstenciones: 16 países.
Al votar “No”, Chile se alineó con la postura de Washington para permitir que la definición restringida de género fuera sometida a votación, quedando en una notoria minoría internacional.
“BATALLA CULTURAL”
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile explicaron que el voto fue por razones “estrictamente procedimentales”. Según la cartera, la posición nacional busca resguardar el debate multilateral, permitiendo que todas las propuestas de los Estados miembros sean consideradas, sin que esto implique —según su versión— una adhesión sustantiva al contenido del texto de Trump.
Sin embargo, analistas y sectores políticos advierten señales de un giro estratégico en la administración del Presidente José Antonio Kast:
- Sintonía con Washington: La decisión refuerza el eje diplomático con la Casa Blanca en un momento de fortalecimiento de relaciones bilaterales.
- Marco de Beijing: El Gobierno chileno sostiene que cualquier referencia al género debe limitarse al marco acordado en 1995, evitando interpretaciones modernas sobre identidades trans.
- Distancia de la agenda LGBTIQ+: Este episodio se suma a la reciente abstención de Chile en la OEA frente a una declaración de derechos de la diversidad sexual, argumentando que el texto “generaba división”.
Para diversos observadores, estos movimientos sugieren que el Ejecutivo ha comenzado a dar una “batalla cultural” en foros internacionales, alejándose del foco exclusivo en la gestión de seguridad y economía que caracterizó el inicio del “gobierno de emergencia”. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias)




