El canciller de la República Popular China, Wang Yi, realizó este domingo un enérgico llamado a detener las hostilidades en Irán, asegurando que el conflicto bélico nunca debió haber estallado. En el marco de la Asamblea Nacional Popular en Pekín, el jefe de la diplomacia china instó a un cese inmediato de las operaciones militares para evitar una escalada irreversible en el Golfo. La declaración surge exactamente una semana después de que el líder supremo iraní, Alí Jamenei, falleciera en Teherán producto de una ofensiva aérea conjunta entre Estados Unidos e Israel, evento que detonó la actual crisis.
Pekín ha mantenido una postura que califica de objetiva e imparcial, centrada en la necesidad de retomar el diálogo diplomático y abandonar el uso de la fuerza. Wang Yi subrayó que la soberanía y la integridad territorial de Irán son pilares inviolables del orden internacional, advirtiendo que el mundo no puede permitirse un retorno a la ley de la selva. Asimismo, el ministro manifestó el rechazo de su gobierno a cualquier intento de “revolución de color” o cambio de régimen forzado, calificando tales estrategias como impopulares y desestabilizadoras para la paz global.
Como principal socio comercial de Teherán y su mayor comprador de petróleo, China observa con profunda preocupación el deterioro de la seguridad en la región. La portavoz de la cancillería, Mao Ning, reforzó esta posición señalando que las acciones que vulneran la seguridad nacional de otros estados solo agravan las tensiones existentes. La postura de la potencia asiática busca presionar por una salida negociada en un momento de máxima tensión, donde Washington ha prometido intensificar sus ataques y las fuerzas israelíes aseguran que no se detendrán hasta erradicar al actual régimen iraní. (NP-Gemini-Emol-Agencias)




