En un balance histórico de la ofensiva conjunta denominada “Operación Furia Épica”, el comandante del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), almirante Brad Cooper, informó que sus fuerzas han alcanzado cerca de 2.000 objetivos estratégicos utilizando una cantidad equivalente de municiones de precisión. En menos de cuatro días de combate, la coalición liderada por Washington y Tel Aviv asegura haber “degradado gravemente” las defensas aéreas de Teherán, destruyendo cientos de misiles balísticos, lanzadores y drones. La ofensiva ha incluido bombardeos profundos de aviones B-2 y B-1, además de ataques de largo alcance contra centros de mando y control en el corazón de Irán.
El impacto en el ámbito marítimo ha sido devastador para el régimen iraní. Según el CENTCOM, 17 buques han sido hundidos, incluyendo el submarino más operativo de su flota. Cooper destacó que, tras décadas de tensiones en las rutas comerciales, hoy no navega un solo buque iraní en el Golfo Pérsico ni en el Estrecho de Ormuz. Mientras las fuerzas aéreas de EE.UU. e Israel mantienen el dominio total del espacio aéreo, Teherán ha respondido con el lanzamiento indiscriminado de más de 500 misiles balísticos y 2.000 drones, aunque el almirante aseguró que la capacidad de respuesta del enemigo disminuye mientras el poder de combate aliado sigue en aumento.
La operación ha servido también como campo de pruebas para innovaciones bélicas de última generación:
- Misiles PRISMS: Proyectiles de precisión de largo alcance que han permitido ataques profundos sin precedentes.
- Golpe de Escorpión: Una fuerza especial de drones kamikazes que, irónicamente, se basan en diseños iraníes capturados y mejorados por EE.UU. para ser lanzados contra su origen.
- Prioridad Estratégica: El Departamento de Defensa subrayó que los ataques se centran en eliminar el potencial nuclear y de largo alcance de la Guardia Revolucionaria, así como sus sistemas de comunicación militar.
Cooper concluyó que la campaña avanza más rápido de lo planeado, pero advirtió que las operaciones continuarán hasta eliminar los últimos lanzadores móviles remanentes. El mundo observa con cautela esta escalada, que ya ha reconfigurado el equilibrio de poder en el centro de Asia y el Medio Oriente en apenas 100 horas de conflicto abierto. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias)




