Las fuerzas militares de Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado una operación de gran envergadura contra diversos puntos estratégicos en Irán, marcando el inicio de una intervención armada tras semanas de advertencias internacionales. El ataque conjunto provocó explosiones en Teherán y otras ciudades principales, afectando instalaciones militares y la infraestructura de comunicaciones en la capital. El presidente Donald Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu justificaron la acción como una medida necesaria para eliminar las amenazas inminentes y existenciales que representa el régimen de los ayatolás, especialmente en lo relativo a su capacidad misilística y nuclear.
La ofensiva alcanzó el barrio de Pasteur en Teherán, zona donde se ubica la residencia del guía supremo Alí Jamenei, mientras se reportaban columnas de humo y cortes totales en los servicios de telefonía e internet. En respuesta, los Guardianes de la Revolución de Irán confirmaron el lanzamiento de misiles y drones hacia territorio israelí y bases estadounidenses en la región del Golfo, impactando puntos en Emiratos Árabes, Catar y Baréin. Esta escalada ha obligado al cierre de espacios aéreos en varios países de Oriente Medio y a la evacuación preventiva de personal diplomático, mientras la población civil en las zonas de conflicto busca refugio ante el intercambio de fuego.
En el ámbito político, el presidente Trump ofreció inmunidad a los militares iraníes que depongan las armas, advirtiendo con la aniquilación total de su armada e industria de misiles en caso de resistencia. Por su parte, figuras de la oposición en el exilio, como Reza Pahlavi, han manifestado su disposición para liderar una transición política, asegurando que el fin del actual gobierno está cerca. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con alarma el desarrollo de los eventos; Rusia ya ha calificado la intervención como una aventura peligrosa que sitúa a la región al borde de una catástrofe humanitaria y radiológica.
El impacto humano de los bombardeos comenzó a registrarse con la denuncia de las autoridades iraníes sobre un ataque a una escuela primaria en la provincia de Hormozgán, donde habrían fallecido al menos 24 estudiantes. A pesar de los reportes de daños en zonas residenciales y gubernamentales de Teherán, el Ministerio de Salud local aún no entrega un balance definitivo de víctimas totales, mientras los equipos de emergencia se despliegan en los puntos de impacto de los misiles Tomahawk y otras municiones de precisión utilizadas en la operación conjunta. (NP-Gemini-Emol-Agencias)




