Las autoridades talibanas en Afganistán anunciaron el inicio de operaciones militares a gran escala contra instalaciones de Pakistán, en respuesta a lo que calificaron como “reiteradas violaciones fronterizas”. Según el portavoz Zabihulá Muyahid, el Ejército afgano ha comenzado a atacar bases situadas a lo largo de la Línea Durand, marcando un peligroso aumento en las hostilidades entre ambos países. Informaciones preliminares indican que las fuerzas afganas ya habrían capturado 15 puestos de control en diversas provincias fronterizas durante las primeras horas de la ofensiva.
El conflicto actual se origina tras una serie de bombardeos paquistaníes en suelo afgano el pasado 23 de febrero, los cuales, según Kabul, causaron la muerte de al menos 17 civiles. Por su parte, Islamabad sostiene que dichas incursiones tenían como objetivo campamentos del grupo terrorista Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y del Estado Islámico, a quienes responsabiliza de recientes ataques suicidas en territorio paquistaní. La tensión escaló formalmente esta semana cuando los talibanes elevaron una queja ante el Consejo de Seguridad de la ONU antes de dar paso a la respuesta armada.
La disputa territorial tiene raíces profundas que complican cualquier resolución diplomática:
- Origen colonial: La frontera de 2.640 kilómetros fue establecida en 1893 por el imperio británico, dividiendo arbitrariamente a las comunidades pashtunes y baluches.
- Falta de reconocimiento: Mientras Pakistán reconoce la línea como su frontera oficial desde su independencia, Afganistán históricamente ha rechazado su validez.
- Escalada reciente: El punto crítico de las hostilidades se remonta a octubre del año pasado, cuando un violento intercambio de disparos y bombardeos durante 48 horas anticipó la actual crisis abierta.
Las fuerzas afganas han advertido que las operaciones continuarán bajo la cobertura de la noche para neutralizar posiciones enemigas. Este enfrentamiento directo entre el régimen talibán y el ejército paquistaní amenaza la estabilidad de una región ya golpeada por el terrorismo transfronterizo y la crisis humanitaria. La comunidad internacional observa con preocupación el colapso de las relaciones bilaterales entre dos actores clave para la seguridad en Asia Central. (NP-Gemini-Bio Bio-Agencias)




