El presidente Donald Trump instruyó este sábado el cese de la intervención de agentes federales en las manifestaciones de Minneapolis y otras urbes lideradas por el Partido Demócrata. La determinación surge tras la profunda indignación nacional provocada por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti, quienes fallecieron por disparos de uniformados durante las recientes protestas contra las políticas migratorias en Minnesota.
A través de la red social Truth, el mandatario delegó la responsabilidad de la seguridad pública y el control de disturbios en los gobiernos estatales y locales, condicionando cualquier apoyo federal a una solicitud explícita de las autoridades regionales. No obstante, Trump fue enfático en que la protección de los edificios e instalaciones de propiedad federal se mantendrá bajo una vigilancia estricta y firme por parte de sus efectivos.
La medida intenta descomprimir la crisis generada por la operación ‘Metro Surge’, un despliegue del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) iniciado en diciembre para capturar a migrantes indocumentados. Pese al retiro de los agentes de las calles y el envío del zar fronterizo Tom Homan para buscar una desescalada, la administración ratificó que las redadas migratorias continuarán, manteniendo la tensión con las autoridades locales que rechazan estas tácticas.
En un tono de advertencia, el jefe de Estado aseguró que no se tolerarán agresiones contra los oficiales federales que custodian las sedes gubernamentales. Al calificar a los manifestantes involucrados en incidentes como agitadores financiados, advirtió que cualquier ataque contra vehículos o personal federal acarreará consecuencias legales severas para los responsables. (NP-Gemini-Emol-Agencias)





