La República Islámica de Irán ha entrado en una fase de máxima tensión. Este viernes, las autoridades de Teherán intensificaron la represión contra las manifestaciones que sacuden al país desde hace casi dos semanas, advirtiendo que los participantes podrían enfrentar la pena de muerte. El líder supremo, el ayatola Ali Jamenei, de 86 años, rompió el silencio para calificar a los manifestantes de «vandalismo» y «mercenarios de potencias extranjeras», cerrando la puerta a la moderación solicitada inicialmente por el presidente Masoud Pezeshkian.
El conflicto, que comenzó el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán por el desplome de la moneda local y el alto costo de la vida, se ha transformado en el desafío más crítico para el régimen teocrático desde 2022. Hasta la fecha, se reportan al menos 42 fallecidos, mientras el país permanece bajo un apagón nacional de internet diseñado para impedir la difusión de imágenes de la violencia estatal.
CRISIS ECONÓMICA Y CAOS EN EL TRANSPORTE
La inestabilidad en este país miembro de la OPEP ha tenido repercusiones inmediatas en los mercados y la infraestructura:
Petróleo: El crudo Brent subió un 4% esta semana, superando los 62 dólares por barril, impulsado por el temor a una interrupción en el suministro global.
Vuelos: Las principales aerolíneas internacionales cancelaron sus rutas entre Teherán, Estambul y Dubái, dejando el espacio aéreo iraní prácticamente aislado.
Conectividad: Netblocks confirmó que el acceso a internet y los servicios de SMS están severamente restringidos, dificultando la comunicación interna y externa.
EL FACTOR REZA PAHLAVI Y LA RESPUESTA DE TRUMP
Las protestas han adquirido un tinte político profundo. En ciudades como Isfahán y Teherán, se han escuchado cánticos de «¡Muerte al dictador!» e incluso vítores al difunto sha de Irán. Reza Pahlavi, hijo del sha exiliado en EE. UU., ha hecho llamados a aumentar las movilizaciones para liderar una transición democrática.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a intervenir en la crisis con una dura advertencia hacia Teherán:
«Si matan a los manifestantes, van a tener que pagar un precio muy alto», afirmó Trump, quien calificó a Pahlavi como una «buena persona» pero evitó confirmar una reunión formal.
Jamenei respondió acusando a Trump de tener las manos «manchadas de sangre» tras los ataques aéreos de junio y le instó a concentrarse en gobernar su propio país. Mientras tanto, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se declaró en alerta máxima, asegurando que tiene el derecho de vengar lo que califican como «incidentes terroristas». (NP-Gemini-Emol)





