Este viernes la expresidenta de Perú, Dina Boluarte, aceptó formalmente su destitución tras la decisiva votación del Congreso que la declaró “incapaz moralmente permanente”, en un proceso exprés que contó con 122 votos a favor y ninguna abstención o voto contrario.
Boluarte emitió un mensaje pregrabado reconociendo su salida, pronunciado en el Palacio de Gobierno, escoltada por su gabinete pero ya sin portar la banda presidencial, símbolo de su cargo. Sin embargo, su intervención fue abruptamente retirada por los canales de TV que la transmitían, y minutos después abandonó la sede presidencial en dirección desconocida.
La mandataria, primera mujer en ocupar la Presidencia en Perú, enfrentaba una impopularidad histórica con un 3% de aprobación, y acumulaba múltiples investigaciones sobre graves acusaciones, incluyendo violaciones a los derechos humanos y corrupción.
Su destitución se concretó en medio de un contexto de creciente inseguridad y violencia criminal que sucedió a la caída y encarcelamiento del expresidente Pedro Castillo, del que Boluarte fue vicepresidenta y sucesora. La separación fue impulsada por los mismos partidos conservadores que hasta hace poco la apoyaban, cuyos líderes tienen aspiraciones presidenciales para los próximos comicios.
En su reemplazo asumió como presidente interino José Jerí, presidente del Congreso y abogado de 38 años, quien será jefe de Estado hasta las elecciones generales previstas para abril de 2026. Jerí es el séptimo mandatario en Perú desde 2016, evidenciando la convulsión institucional del país.
Previo a la votación, la destituida presidenta fue convocada a defenderse, pero se negó alegando que el proceso era inconstitucional y carente de garantías para un debido proceso, con su defensa manifestando que no convalidarían el procedimiento.
Diversas bancadas opositoras y aliadas presentaron cuatro mociones de vacancia bajo el argumento de la incapacidad de Boluarte para enfrentar la delincuencia y la criminalidad organizada, tema que tomó fuerza tras violentos episodios recientes, incluyendo ataques en eventos públicos.
Con su salida, se espera una etapa de transición política bajo Jerí, en la que la población peruana y los diferentes sectores demandan estabilidad, seguridad y la convocatoria a unos nuevos comicios en el marco de la actual crisis nacional. (NP-Perplexity-BBC-Emol-CNN)




