Nicolás Maduro calificó el jueves el «asedio» que enfrenta el país como una oportunidad para fortalecer la defensa nacional en todos sus ámbitos: moral, política, institucional y psicológica. Durante la clausura de un curso militar, Maduro señaló que Venezuela atraviesa una situación de acoso y amenazas ilegales, sin mencionar directamente a Estados Unidos, que ha anunciado el despliegue de buques de guerra en el mar Caribe, cerca de las costas venezolanas, con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico.
El mandatario aseguró que tras 20 días de este «asedio», Venezuela está más fuerte y preparada que nunca para defender su soberanía y cuenta con mayor apoyo internacional. Además, invitó a los venezolanos a inscribirse en la jornada de alistamiento de milicianos para enfrentar las amenazas externas que denuncia su gobierno.
Por su parte, la Casa Blanca reiteró que considera al régimen de Maduro un cartel de narcotráfico y sostuvo que su despliegue militar en el Caribe cuenta con apoyo de varios países latinoamericanos. Maduro también pidió la intervención de la ONU para que Estados Unidos cese sus acciones hostiles, denunciando que su despliegue incluye destructores, un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear, y afirmó que estas acciones violan la Carta de Naciones Unidas, representando una escalada peligrosa que pone en riesgo la paz regional.
Este aumento de tensiones ocurre en medio de movilizaciones militares tanto de Estados Unidos como de Venezuela, que incluye patrullajes con drones y buques de la Armada para reforzar la vigilancia ante lo que Caracas denomina una «escalada de acciones hostiles» estadounidenses en la región caribeña.
Esta situación refleja la creciente confrontación entre ambos gobiernos, con acusaciones mutuas y preparativos militares sobre un telón de fondo de conflictos geopolíticos y la lucha contra el narcotráfico en el Caribe. (NP-Perplexity-Emol-EFE)